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jueves, 16 de septiembre de 2010

NUESTRA FAUNA (2): LA AVUTARDA

"Los machos de avutarda pueden pesar hasta 21 kg, incluso hay relatos de machos más grandes, pero no están verificados. Un ave tan grande nos imaginamos que no volará, pero este maravilloso animal de bello plumaje nos demuestra que nos equivocamos al pensar eso."

Avutarda. Dibujo de Mariana Roura. Fuente

La avutarda, Otis tarda, es un ave del orden de los gruiformes, cuyos ejemplares machos están considerados como unas de las aves más grandes que pueden volar. Algunos machos pueden alcanzar una envergadura de hasta 2,4 metros. Las hembras son un poco más pequeñas y menos vistosas, ya que no poseen los largos bigotes que tienen los machos, ni la robustez del cuello y de las patas. 

Pluma de una avutarda. Fuente

Son aves gregarias que prefieren correr antes que volar si tienen que huir de algún peligro, y no arrancarán el vuelo si no es estrictamente necesario. Podemos encontrarlas en Europa Central y en la Península Ibérica y también existe una población importante en Asia. En nuestra región busca grandes zonas de campeo, sobre todo en llanuras despejadas con cultivos de cereal y leguminosas. Quedan en la provincia de Sevilla pequeños núcleos de poblaciones al borde de la extinción, entre las poblaciones de Osuna, Écija, Morón y Carmona, y otro núcleo ubicado en la Campiña del Aljarafe y los pueblos de Gerena y Aznalcóllar.

Avutarda de Manuel Sosa. Fuente

Como curiosidad cabe mencionar que el tipo de reproducción se basa en leks poligínicos dispersos, que son áreas donde los machos agrupan a las hembras y exhiben su cortejo para aparearse, cada área de exhibición se denomina lek. Año tras año, los machos eligen los mismos lugares concretos y tradicionales, por lo que la alteración de algunos de estos lugares puede suponer la desaparición de un grupo reproductor completo. El cortejo del macho consiste en la denominada "rueda", un complejo baile nupcial para atraer a la hembra, y tiene su punto álgido en España desde mediados de marzo a principios de abril. El cortejo es más o menos de la siguiente forma: Los machos inflan el plumaje de modo que todas las plumas blancas se muestran; las alas caen entreabiertas hasta que casi tocan el suelo, al principio con la punta de las negras primarias y después, levantando éstas hasta casi tocar el nacimiento de la cola, el vértice flexor es el que se acerca más al suelo; las plumas cobertoras alares se adelantan, la cola desplegada en abanico se eleva hasta formar una vertical con el suelo y la cabeza se encoge entre los hombros, hinchando el saco de la garganta en toda su extensión. En conjunto el pájaro con el plumaje erizado recuerda más una bola de plumas blancas y observado desde lejos parece en una primera impresión una oveja, no viéndosele apenas las patas, con el pecho tan hinchado que casi toca el suelo y las plumas que forman el bigote quedan casi verticales. A la vez sacude con languidez las entreabiertas alas y gira lentamente en la "rueda" de hembras que le contemplan. Normalmente cada macho se dirige a una determinada hembra delante de la cual parece tener más interés en realizar su cortejo.

Macho de avutarda durante la "rueda". Fuente
Actualmente las avutardas están en regresión en casi todas las áreas que ocupan, debido, sobre todo, a la alteración de su hábitat natural. Es un ave que está considerada como vulnerable y con una población decreciente, atendiendo a las directrices de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, 2008). La UICN aconseja clasificar como vulnerables a aquellas especies que han sufrido una disminución poblacional rápida, estimada en un porcentaje igual o mayor del 30%, a lo largo de sus tres últimas generaciones, además de una apreciable reducción de su área de distribución y/o calidad del hábitat que ocupa. Según los datos de la Consejería de Medio Ambiente, en la zona de campeo entre Arahal, Paradas y Carmona, hay entre doce y quince parejas reproductoras. Recientemente se estimó la población de avutardas de la península Ibérica en unos 23.000 individuos (2003), lo que supone más de la mitad del total mundial estimado de esta especie.

Zona de campeo de la avutarda entre Carmona, Paradas y Arahal




Las causas de este declive, se deben sobre todo a su caza en el pasado (se prohibió en 1980) y a la progresiva pérdida de su hábitat en las últimas décadas. En determinadas zonas donde se conservan aún condiciones favorables se concentran muchos individuos en poco espacio, lo que puede tener consecuencias negativas para su dinámica poblacional y para el futuro de la especie.


Panorámica de Grupo de avutardas Otis tarda, por Gabriel Sierra y Juan M. Simón. Fuente

Algunas medidas de protección que se han tomado en nuestra comunidad, en zonas de avutardas, son: el mantenimiento de rastrojos de cereal al menos hasta el otoño y evitar el tratamiento con herbicidas de rastrojos y bordes. En otras zonas de España se dan subvenciones y ayudas para compensar económicamente a agricultores que realicen actuaciones beneficiosas para las aves esteparias e incluso se han llevado a cabo arrendamientos de fincas con el fin de proteger a las avutardas y otras aves.

Cartel "Protege a las aves esteparias". Fuente

¿Vamos a permitir que este majestuoso animal deje de verse en nuestros campos? De hecho podríamos preguntar, ¿alguno de los visitantes del blog las ha llegado a ver? Supongo que los más jóvenes no las habréis visto, pero seguro que algún lector más talludito puede indicarnos algunas zonas de nuestros campos donde más de una vez se posaban las avutardas. Yo mismo, tengo recuerdos lejanos, de muy pequeño, de haber estado en el campo con mi padre, con mi tío y con mi abuelo, y haberme quedado embobado escuchando como mi abuelo me hablaba de esas enormes aves que estábamos viendo en la lejanía...

Avutarda. Fuente
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Más información:

ARKive.
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