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martes, 7 de junio de 2011

NUESTRA FAUNA (3): EL MOCHUELO

Carlos Lobato. Ya sé que en estas pocas entradas que llevamos sobre nuestra fauna de Arahal solo he hablado de aves, pero tengo que reconocer que me encantan estos seres vivos, con su forma dinosauriana, con sus plumas multicolores y con esa increíble capacidad de vuelo... Pero no os preocupéis que en un futuro hablaré de otros organismos también interesantes, como mamíferos, reptiles, anfibios, artrópodos... que de todos ellos tenemos representantes muy curiosos. Así que hoy sin más volvemos con las aves y conoceremos algunos detalles interesantes sobre los mochuelos, aprovechando una colaboración que hice para Amazings.es.

SEO/BirdLife lleva más de veinte años eligiendo al ave del año, para simbolizar algunas de las amenazas más significativas que sufre nuestra avifauna. Su objetivo consiste en llamar la atención sobre la delicada situación en la que se encuentra cada una de estas especies y sus hábitats.

Para este año 2011 se ha elegido como ave del año al mochuelo comúnAthene noctua, una pequeña, simpática y carismática rapaz nocturna que habita en nuestros campos y que por desgracia se encuentra en declive. Por ello, y a modo de homenaje, quiero compartir con vosotros, 22 curiosidades que probablemente no sabías sobre los mochuelos (o a lo mejor sí):

Athene noctuaFuente

1. El mochuelo en Arahal: Al mochuelo le ocurre como a la mayoría de las aves que podemos encontrar en  el término municipal de Arahal, y es que son muy poco abundantes (sólo son abundantes las comunidades de aves que soportan la antropización del medio o que se asocian a las áreas de cultivo, como por ejemplo el gorrión). En general, las comunidades de rapaces nocturnas y otras aves son poco diversas, y están compuestas por un número corto de ejemplares, todo ello como consecuencia de la degradación de la vegetación natural.

2. Declive: La población de mochuelos ha disminuido más de un 40% en las últimas décadas en España (concretamente desde 1998), y un porcentaje similar es aplicable seguramente en nuestras tierras arahalenses. Esto se debe, muy probablemente, a los cambios en la agricultura como la intensificación agraria, los cambios del uso del suelo, la eliminación de lindes, árboles viejos o setos en zonas agrícolas y el abandono de los cultivos tradicionales y del pastoreo extensivo, que han provocado que el hábitat que necesita el mochuelo (lugares abiertos donde reproducirse y posaderos para acechar a sus presas) se haya modificado; y muy probablemente también han influido el mayor uso de pesticidas, fungicidas o insecticidas. Y a todo esto hay que añadir uno de los factores más importantes a tener en cuenta como infuyentes en su declive: los atropellos, como veremos en el siguiente punto. En la actualidad se estima que hay alrededor de 50.000 mochuelos en nuestro país.

3. La fauna del olivar: El mochuelo es una ave típica de nuestros cultivos olivareros, donde  aparece junto con  numerosas especies de aves como los zorzales o las abubillas, y mamíferos como las ginetas, los conejo o  las ratas campestres. Todos ellos encuentran aquí un estado óptimo y estable de población, aunque desafortunadamente y como hemos indicado antes, en declive.

4. Muerte en la carretera. Parece ser que los atropellos son la causa más importante de mortalidad no natural en España, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Holanda, siendo esta mortalidad más pronunciada en los meses de verano, de hecho no es raro verlos aplastados en las carreteras que van y vienen a nuestro pueblo. Esto se debe sobre todo a que, los jóvenes recién salidos del nido, tras realizar los primeros vuelos, mueren fácilmente al atravesar a baja altura la calzada o mientras buscan presas fáciles de conseguir en la carretera o sus cercanías, utilizando como perchas las señales de trafico, mojones, postes de vallas, o la propia carretera. El choque contra los vehículos se suele producir, bien por falta de tiempo para escapar tras la captura de alguna presa, especialmente en  curvas y cambios de rasante, o por quedar deslumbrado por los faros. El mecanismo de acomodación de la pupila de las estrigiformes suele ser mas lento que el tiempo transcurrido entre que el ave ve el vehículo y se produce el impacto.

Mochuelo atropellado. Fuente

5. Noche y día: A pesar de tratarse de una rapaz nocturna, también se muestra bastante dinámica durante el día, no siendo nada extraño observar mochuelos en lo alto de postes de la luz al borde de caminos y carreteras. También es frecuente verlos durante el día posado sobre muros de piedra y en ramas de los árboles, sobre todo olivos, encinas y sauces, y no es nada raro verlo en los frutales próximos a los pueblos, aunque evita el interior de los bosques.

6. Viviendo en un agujero: Los mochuelos, al igual que muchas otras rapaces no hacen sus nidos en el exterior, sobre ramas o rocas, sino que utilizan agujeros ya existentes, generalmente en un árbol, aunque también pueden anidar en paredes de edificios, rocas, agujeros en la arena o incluso madrigueras de conejo.


7. Maullidos. El grito característico que emiten los mochuelos es un sonido melódico y lastimero formado por una serie de gritos agudos y cortos, que a veces se convierten en un canto parecido al maullido de un gato. A veces es tan parecido que es difícil distinguirlos. Podéis oírlo aquí a partir de los 40 segundos aproximadamente:


El canto del mochuelo junto al de otras aves nocturnas ha servido de inspiración al compositor de biomúsica Senén Barreiro, para la composición musical "Noctua". (Disponible aquí).

8. Do you live in England? Esta rapaz nocturna habita en casi todas las zonas templadas de Europa, Asia y el norte de África, pero no es nativo de Gran Bretaña, donde fue introducido en 1842 y hoy en día habita allí de forma natural. También fue introducido de Nueva Zelanda a principios del siglo XX. En nuestro país se distribuye por todo el territorio peninsular, pero evita los grandes sistemas montañosos como buena parte de los Pirineos, Cornisa Cantábrica, Sistema Central y Sierra de Segura. También está presente en las islas Baleares, aunque no aparece como especie reproductora en el archipiélago Canario.

9. Hasta que la muerte los separe. Los mochuelos, como otras especies de aves, forman parejas estables a lo largo de toda la vida, e incluso tienen bastante apego por sus nidos. Las parejas se mantienen hasta que uno de los dos miembros muere. La puesta consta de dos a cinco huevos al año que incuban durante un periodo de unos veinticinco a treinta días entre los meses de mayo y junio.

Pareja de Athene noctuaFuente

10. Visión estereoscópica. Los mochuelos, como otras estriguiformes, tienen los ojos mirando hacia el frente lo que les confiere visión estereoscópica, lo que significa que puede ver en cualquier objeto con ambos ojos al mismo tiempo y mediante la comparación de los ángulos de estos dos puntos de vista diferentes puede juzgar la distancia a la que está el objeto. Esto, por supuesto, es esencial en la captura de presas. Para tener una mejor idea de la distancia a la que se encuentran éstas, los mochuelos intentan mirar un objeto interesante, o una presa,  desde tantos ángulos como sea posible y esto explica el bamboleo y los curiosos movimientos de cabeza típicos de esta especie.

Detalle ojo de mochuelo. Dibujo de José Arcas. Fuente

11. Una dieta variada. Su dieta varía según la disponibilidad local de presas. En las regiones del sur de España se alimenta mayoritariamente de invertebrados (como grillos, saltamontes, escarabajos, polillas, lombrices...), mientras que en el norte aumenta la proporción de vertebrados que componen su dieta (roedores, anfibios, pequeños reptiles y pájaros...). A veces incluso come alimentos de origen vegetal, por ejemplo bayas.

12. Inconfundible. Mucha gente lo confunde con el autillo, Otus scops, que tiene un tamaño similar, entre 21 y 27 cm, pero el plumaje del pecho y del dorso varían significativamente de coloración. Ambos presentan unos grandes y bonitos ojos de color amarillo, pero el autillo se diferencia perfectamente del mochuelo en que presenta 'orejas' de plumas.

Otus scopsFuente

13. El color de las plumas. Aunque aparentemente todos los mochuelos nos parecen iguales, la coloración de estos puede variar bastante. Su plumaje es de color pardo oscuro o marrón con puntos y motas blancas. La cabeza, nuca y el dorso de las alas son también marrones, mientras que la parte superior de la cabeza está rayada en color blanco y el resto presenta motas del mismo color. El disco facial es de color blanquecino y además muchos ejemplares tienen un collar bastante marcado formado por motas oscuras en el plumaje de la garganta y a ambos lados del cuello. Sus enormes ojos presentan un llamativo e intenso color amarillo limón. Su cola es corta y blanquecina, presentando cuatro bandas más oscuras que la cruzan. La subespecie que habita el occidente europeo, desde Holanda hasta el sur de España, es Athene noctua vidalii, que se diferencia de otras por ser muy oscura en la parte superior y estar muy densamente rayada de marrón oscuro por debajo, siendo muy notables sobre este color, los puntos y rayas blancas. De hecho es la subespecie más oscura de todas. La subespecie Athene noctua noctua, que se extiende por el resto de los países europeos, Alemania, Rusia central, Dinamarca, Suiza, Italia, Hungría, Rumania, Ucrania, etc. es bastante más pálida, con un plumaje más rojizo, ofreciendo menos contrastes en sus puntos y rayas en la parte inferior. La subespecie que habita el norte de África, Athene noctua glaux, es más rojiza y también pálida, estando densamente rayada por debajo y presentando una cola irregularmente franjeada de marrón.

14. Vuelo y caza. Los mochuelos son capaces de volar más o menos a los 25 días de haber nacido y cuando aprenden tienen un característico vuelo ondulado, con ascensos y descensos continuos, con aleteos rápidos e irregulares y algún corto planeo. Normalmente cazan de noche, esperando pacientemente a que alguna posible presa empiece a merodear cerca de su posadero. Cuando localizan a la presa se lanzan con un vuelo rápido hasta el suelo donde capturan sin remedio al incauto animal que pasaba por allí.

Mochuelo volando. Fuente

15. ¿Vecino o extraño? Al igual que ocurre en algunas aves paseriformes, los mochuelos son capaces de discriminar los sonidos que producen otros mochuelos, distinguiendo entre vecinos o extraños. Los machos de esta especie responden mucho más ante los gritos de otros machos extraños, que ante los de los vecinos habituales, a los que están más acostumbrados o son percibidos como una amenaza menor. Si estos vecinos cambian su ubicación habitual para emitir sus llamadas, la respuesta ante ello es similar que ante la de un extraño.

16. Sin cuernos. La etimología de la palabra mochuelo es de origen incierto, según la RAE. El mochuelo es un búho tan pequeño como la palma de una mano, y no tiene esas protuberancias de plumas, en forma de orejas  o cuernecillos, que suelen tener otros búhos, por lo que la cabeza es toda redondeada. Así , “mochuelo” es diminutivo de “mocho”, adjetivo aplicado sobre todo a los animales que, perteneciendo a una especie con cuernos, carecen de ellos. Por ejemplo, una cabra sin cuernos sería una cabra "mocha".


17. Un ave mitológica. En la mitología griega (y romana), la diosa Atenea (o Minerva) iba acompañada de una rapaz nocturna, que a veces es confundida con una lechuza, Tyto alba, pero la mayoría de los textos y representaciones indican que esta ave era un mochuelo, entre otras cosas por la distribución de ambas aves en el continente europeo, ya que las lechuzas se pueden encontrar difícilmente en Grecia, mientras que el mochuelo está ampliamente distribuido por allí. El propio nombre científico del mochuelo hace referencia a este conflicto de nombres: Athene noctua podría traducirse como "la lechuza de Atenea".

Moneda con el mochuelo de Atenea. Fuente

18. Mochuelo popular: En el refranero popular podemos encontrar múltiples referencias a esta pequeña ave, como por ejemplo: 'Cada mochuelo a su olivo': Para indicar que ya es hora de recogerse; para dar a entender que cada cual debe estar en su puesto cumpliendo con su deber; para indicar la acción de separarse varias personas que estaban reunidas, volviendo cada una a su casa o a su lugar de partida o procedencia. 'Cargar con el mochuelo': Esta expresión se refiere a que un asunto o trabajo es difícil o enojoso, por lo que nadie quiere encargarse de él. 'Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero': Para los cazadores es una señal de mala suerte si se encuentran un mochuelo al principio de la cacería.

19. Filósofo, literato y cantaor flamenco. Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831), filósofo idealista alemán, en su obra "Prefacio a unos Fundamentos de la filosofía del derecho", adopto al mochuelo de Atenea, y por ende a todos los mochuelos, como metáfora de la Filosofía: "La Filosofía es como el mochuelo de Minerva, que sólo al anochecer emprende su vuelo". En el estupendo libro de Miguel Delibes, "El camino", un niño es el protagonista de la historia: se llama Daniel, pero todos le llaman 'el mochuelo' porque de pequeño miraba todo con mucha atención y cara de asustado, abriendo unos grandes ojos como si de un mochuelo se tratara. Pero en la vida real también hubo un cantaor flamenco que llevo el mismo apodo que Daniel. Se trataba de Antonio Pozo Millán 'el mochuelo', que en Sevilla en 1868 y fallecido en Segovia en 1937, que se convirtió en una de las voces del flamenco más destacadas de principios del siglo XX.

20. Mocholeros. A los habitantes de la población sevillana de Umbrete, se les conoce como mochuelos o mocholeros, término que proviene de una leyenda transmitida por tradición oral en la que se cuenta que entró por una de las ventanas de una iglesia del pueblo un mochuelo, que empezó a revolotear por el templo, hasta que, asustado por el jaleo de los fieles, decidió irse. Las personas que allí se encontraban creyeron que el ave era el espíritu santo cristiano, por lo que salieron en su busca, y lo siguieron hasta que se posó sobre una encina, y desapareció.

21. El enviado de la muerte. Los gritos del mochuelo producen en muchas personas un gran desasosiego, siendo asociado, sin ninguna lógica, muchas veces con enfermedad y muerte. Tanto al mochuelo como al cárabo, Strix aluco, se le suelen aplicar las mismas supersticiones, por su costumbre de permanecer posado, mirándolo todo fijamente. En personas asustadizas y poco duchas en la observación y el conocimiento de las aves nocturnas puede evocar una imagen fantasmal y tétrica. Cuando se posa en algún lugar cercano a una vivienda, también produce inquietud, puesto que existe la falsa leyenda de que alguna persona fallecerá, en especial cuando alguien de la casa está enfermo. Este mismo mito es muy frecuente en ciertos lugares con las lechuzas, Tyto alba.

¿A qué no da miedo? Fuente

22. ¿Qué hacemos para ayudar a esta especie? Entre las propuestas a llevar a cabo para evitar el declive que comentábamos más arriba, se encuentran las siguientes, que aunque generales, pueden ayudar tanto a esta especie como a otras que se encuentren en una situación parecida o más grave: control de plaguicidas y de su uso indiscriminado, por ejemplo usando técnicas alternativas, como el controlo biológico de plagas; control de la caza ilegal y furtiva, para la cual es importantísima la buena voluntad de los cazadores; estudio de efectos de los cambios de uso del territorio; mantenimiento de baldíos y vegetación al margen de las carreteras.

A nivel nacional, el Programa NOCTUA realiza un seguimiento a largo plazo de sus tendencias poblacionales, mientras que a nivel internacional, desde 1999 existe un grupo de trabajo sobre el Mochuelo
Europeo (International Little Owl Working Group) que posee representación española (asesores del Programa NOCTUA), y entre cuyos objetivos se contempla establecer un plan europeo de conservación.

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Fuentes:

- Diagnóstico ambiental Agenda 21 de Arahal.


RAE.


- Wikipedia (1 y 2).











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